Osteoporosis
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Osteoporosis

Osteoporosis

La Osteoporosis se define como una enfermedad caracterizada por una baja densidad mineral del hueso y por un deterioro del tejido óseo a nivel de las microarquitectura del tejido óseo poroso, que conlleva un aumento de la fragilidad del hueso hasta el punto de no poder soportar las tensiones normales, con el consecuente aumento del riesgo de fractura.

Se define de forma estándar por criterios epidemiológicos, a partir de los valores medios de densidad mineral ósea de mujeres jóvenes entre 25 y 45 años, de raza blanca y sanas.
La Osteopenia es un estado anterior a la enfermedad de la osteoporosis que se caracteriza por una pérdida de masa ósea en cualquier etapa de la vida.

 

Incidencia de la osteoporosis en España

 

Los datos de Osteoporosis y Osteopenia son obtenidos por medida de la Densidad de Masa Ósea (DMO). Este parámetro mide la densidad de mineral por unidad de superficie del hueso. Para evaluar la salud ósea normal, osteopenia u osteoporosis se valora la desviación de la DMO de la persona respecto a la media de la población. Tener una DMO menor a -2,5 (veces la desviación estándar de esa población) es un signo diagnóstico de osteoporosis. Y DMO entre -2,5 y -1 indica osteopenia. La gráfica muestra el % de mujeres que sufren osteoporosis u osteopenia según su edad, en la población femenina española.

 

 

Observamos el aumento en la osteoporosis de los 50 a los 60 años, se duplican los casos. A partir de los 60 años, casi se triplica el número de casos.

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que no se manifiesta hasta que no se produce una fractura. Es la enfermedad de los huesos, más importante, frecuente y destructiva de la calidad de vida. La probabilidad de que una mujer de 50 años tenga una fractura relacionada con la osteoporosis durante el resto de su vida es del 50%. La fracción de hueso implicada en fracturas posmenopausia, es el hueso trabecular. Las más frecuentes son las fracturas de cúbito (cerca de la muñeca), vértebras y costillas.

La proporción de hombres que desarrollan osteoporosis es menor que la de mujeres. Así, la proporción de mujeres que sufre fracturas del hueso trabecular es de 8:1 es decir, 8 veces más que los hombres, mientras que la proporción de fracturas del hueso cortical es de 2:1, 2 veces más que los hombres.

 

Tipos de osteoporosis

 

I. Osteoporosis Primarias

1. Osteoporosis posmenopáusica o por deficiencia de estrógenos, Tipo I:

  • Se produce por el déficit en la producción de estrógenos que sucede durante la menopausia. En mujeres jóvenes, las hormonas sexuales femeninas, los estrógenos, tienen un efecto inhibidor sobre la reabsorción del hueso, es decir, consiguen disminuir la pérdida de hueso que se produce cuando el calcio en sangre disminuye. La falta de estrógenos produce una pérdida de hueso acelerada del 2-3% al año. Este ritmo acelerado se mantiene de 5 a 10 años después de la menopausia y después disminuye gradualmente al 0,5-1%.
  • Se caracteriza por fracturas del hueso radio y fracturas por aplastamiento de las vértebras lumbares, lo que produce dolor lumbar o dorsal y pérdida de estatura. Desde el punto de vista práctico, las fracturas pueden producirse tras un pequeño esfuerzo, como un golpe de tos, lo que va a dificultar generalmente su diagnóstico, pues se infravalora y no se realiza una radiografía.
  • Es importante saber que cualquier situación que interrumpa la menstruación en la mujer, conlleva una pérdida de densidad ósea. La falta de menstruación que acompaña a un adelgazamiento excesivo, en la anorexia o el ejercicio intenso, produce el mismo efecto perjudicial que la menopausia.
  • Este tipo de osteoporosis s puede dar en los hombres si se produce una disminución de la producción de andrógenos. Pero esta situación es rara.

 

2. Osteoporosis relacionada con la edad

  • Alrededor de los 70 años y hacia adelante y afecta a hombres y mujeres. Se produce porque se desajustan los procesos de destrucción y formación de hueso. Afecta al hueso cortical y esponjoso.
  • Al final de la vida aumentan de forma importante las fracturas de cadera, además de producirse aplastamiento y fracturas de las vértebras produciendo dolor de espalda, pérdida de talla, deformidad de columna y cifosis (joroba).
  • Osteoporosis Idiopática Juvenil y Osteoporosis del Adulto Joven
  • La osteoporosis juvenil es un trastorno raro. La osteoporosis del adulto joven aparece en varones y mujeres sin una causa clara. En algunas mujeres aparece con el embarazo o poco después. Se caracteriza por pérdida de hueso trabecular.

 

II. Osteoporosis secundaria

1. Producida por fármacos o enfermedades que provocan pérdida de tejido óseo.

 

Cómo son nuestros huesos

 

El 80% de nuestro esqueleto está compuesto por tejido óseo compacto (hueso cortical) y un 20% es tejido óseo poroso, (hueso trabecular o esponjoso).

  • El hueso cortical o compacto se encuentra en la parte media de los huesos, y cubre la médula ósea. Entre el hueso cortical y la médula encontramos una capa de hueso trabecular.
  • El hueso trabecular se encuentra en los extremos de los huesos largos, las muñecas, las vértebras, la cresta ilíaca de la pelvis, las escápulas y en la médula ósea (parte interna del hueso). Su estructura es en forma de entramado alineado de forma estratégica para soportar las tensiones del movimiento sobre el hueso.
  • Por sus características porosas y bien irrigadas, el tejido óseo poroso es más sensible a la presencia de estrógenos o a la falta de los mismos, que el tejido óseo compacto. Por eso durante la menopausia y años posteriores es la fracción de hueso que más degradación mineral sufre.
  • La médula ósea (el interior del hueso) está formada por colágeno, proteína dispuesta en fibras similares a un cable y minerales, sales de calcio y fósforo, que aportan dureza. Esta disposición de fibras de colágeno y minerales confieren al hueso su gran resistencia.

 

El tejido óseo está formado por dos tipos de células, los osteoblastos, responsables de la formación de hueso, y los osteoclastos, que controlan la degradación o resorción ósea. El hueso está en constante remodelación ósea, en respuesta a las tensiones que recibe y como adaptación al estilo de vida y la ingesta dietética. El hueso es por lo tanto un tejido dinámico.

Durante el crecimiento en infancia y juventud, el hueso aumenta en densidad y crece. Los huesos largos dejan de crecer una vez acaba la época del crecimiento, a los 16-20 años, pero siguen aumentando su densidad mineral hasta los 30 años, es el llamado proceso de consolidación.

 

Homeostasis del calcio y remodelación ósea

 

El cuerpo tiene una regulación homeostática compleja para mantener la concentración de calcio circulando en sangre, constante. El 99% del calcio corporal está almacenado en los huesos. El 1% circula en sangre, es el calcio iónico y es importante para mantener otros procesos fisiológicos importantes (contracción muscular, mineralización ósea, procesos de coagulación, etc.). La concentración de calcio se mantiene regulando la absorción de la dieta y la excreción corporal. Si la concentración de calcio baja, aumenta la síntesis de una hormona, la paratohormona (PTH), que desencadena mecanismos para aumentar el calcio libre en sangre:

  • Aumenta la síntesis de Calcitriol (forma hormonal de la vitamina D), que aumenta la absorción intestinal de calcio, procedente de la dieta.
  • Aumenta la obtención del calcio a partir del hueso (pérdida de hueso).
  • Disminuye las pérdidas de calcio por orina.

 

Estas dos hormonas, paratohormona y calcitriol, funcionan para asegurar la homeostasis del calcio. Esta regulación funciona bien en las primeras décadas de la vida y peor al final de la vida. La absorción intestinal de calcio empeora a partir de los 65 años lo que produce una disminución del calcio en sangre y pérdida de hueso para ajustar el balance. A partir de la menopausia aumentan las pérdidas de calcio por orina sin aumentar la absorción de calcio.

Cuando la ingesta de Ca es baja o su absorción no es óptima, por ejemplo en la vejez, predomina la resorción, la destrucción de hueso, por un aumento constante de la PTH, produciendo pérdida de masa ósea.
La vitamina D es un factor importante a la hora de mantener la absorción de calcio. La vitamina D aumenta la eficiencia en la absorción del calcio y es importante durante el crecimiento de niños y niñas entorno a la pubertad y cuyas ingestas de calcio son insuficientes. La vitamina D pierde esta eficiencia entorno a los 10 años después del comienzo de la menopausia en mujeres.

La remodelación ósea es el proceso por el que se forma y se destruye (resorción) hueso. En el periodo de crecimiento el balance es positivo, se crea hueso. Si la formación es igual a la resorción, estamos en balance 0. En la juventud el balance es 0. En estado de balance 0, la remodelación sirve para renovar el hueso y reparar microfracturas.

La resorción o pérdida de hueso es un proceso rápido que se completa en unos días, mientras que la formación de hueso es un proceso lento que dura de 3 a 6 meses o incluso 1 año o más en ancianos. La cantidad de hueso que se acumula puede aumentar si el aporte de calcio es correcto y también si se consumen suplementos o alimentos enriquecidos en calcio. El ejercicio físico y las tensiones que recibe el esqueleto son determinantes en la mejora de la calidad del hueso.

El determinante individual más importante de la masa ósea y de la DMH es la actividad física que se inicia en el momento de la pubertad, se mantiene toda la adolescencia y continúa a lo largo de la vida. La masa magra corporal (músculo) es el componente corporal más estrechamente ligado a la masa ósea, es proporcional durante la vida adulta y en los últimos años de ella. La pérdida de tejido muscular relacionada con la edad y la osteopenia aparecen juntas en ancianos.

 

Pérdida de masa ósea

 

La edad es un factor importante que influye en la densidad del hueso. Hacia los 40 años de edad, la densidad del hueso comienza a disminuir de manera gradual en ambos sexos. La pérdida de hueso se acentúa en la mujer a partir de la menopausia, entorno a los 50 años. Los hombres pierden huesos a un ritmo más lento que el de las mujeres de la misma edad, hasta los 70 años, edad a la que las pérdidas más o menos se igualan.

El hueso cortical y poroso pierden de manera distinta. La pérdida de hueso cortical acaba por parar al final de la vida. Por el contrario el hueso trabecular, como hemos dicho, más poroso y más irrigado, es más sensible a pérdidas de estrógenos y por lo tanto sufre pérdidas mayores. Durante la menopausia las pérdidas de hueso trabecular superan con mucho las del hueso cortical.

La osteoporosis en la vejez, se da a partir de los 70 años, se observa en hombres y mujeres y afecta de igual manera al hueso cortical y trabecular. Se debe a un descenso en la actividad de las células formadoras de hueso (osteoblastos), a una menor absorción intestinal de calcio, a una menor insolación por no salir a la calle, a una pérdida de la eficacia de las hormonas y al sedentarismo o falta de movilidad. La pérdida de hueso en varones se acelera a los 60-79 años, cuando otras funciones como la menor producción gonadal de andrógenos (testosterona).

 

Cómo mejorar la salud ósea con nuestros hábitos

 

Tanto el calcio como el fósforo y la vitamina D son esenciales para el desarrollo estructural y funcional del hueso, aunque otros nutrientes como el magnesio, la vitamina K y el zinc desempeñan funciones indispensables en su formación. El consumo de nutrientes que ayuden a mantener la salud ósea es importante a lo largo de toda la vida, en la edad adulta y en el periodo inicial de crecimiento.

La ingesta recomendada de calcio al día varía con la edad, a partir de 11 años y hasta los 19 años, se recomienda una ingesta de 1300mg/día. Para adultos la recomendación de ingesta diaria son 1000 mg/día. Para cubrir las necesidades de calcio se recomiendan los alimentos, porque éstos llevan otros nutrientes esenciales. La biodisponibilidad del calcio es mayor si forma parte de los alimentos, por ejemplo, la lactosa y la proteína láctea ayudan a mejorar su absorción.

Actualmente el consumo de lácteos está denostado, no está de moda. Las razones que alientan a abandonar el consumo son variadas y en la mayoría de casos injustificadas. El hecho es que en términos de evolución humana, el consumo de productos lácteos mejoró la salud y la supervivencia de aquellos individuos que podían consumir leche y productos lácteos fermentados.

Hoy en día existen productos enriquecidos que también aportan calcio. La planificación dietética cuando no se consumen lácteos debe ser cuidadosa para llegar a ingestas adecuadas para mantener la salud ósea.

 

Alimentos que aportan calcio

 

  • Alimentos lácteos: Leche, yogur, queso, requesón, helado de yogur, helados lácteos.
  • Judías y derivados: tofu (elaborado con sulfato de calcio), judías blancas, pintas, garbanzos.
  • Frutos secos y semillas: Almendras, sésamo, tahini, nueces de Brasil, avellanas, pasta de almendras.
  • Pescados: Sardinas en lata con espinas.
  • Verduras: Grelos, Col, Brócoli, nabo sueco.
  • Frutas: Naranja, higos secos.
  • Bebidas no lácteas enriquecidas en calcio (soja, arroz, avena, etc.).
  • Cereales en grano: Amaranto, harina de trigo integral.
  • Otros: Azúcar moreno, melaza, algas.
  • Alimentos que pueden estar enriquecidos en calcio: cereales de desayuno.

 

De dónde viene la vitamina D

 

La vitamina D se sintetiza cuando el sol nos da en la piel. En los meses de invierno, en países lejanos al ecuador puede aumentar la incidencia de osteoporosis por menos exposición a la luz solar. En personas ancianas esta síntesis está disminuida. Además los ancianos tienen riesgo de tener menor exposición al sol y esto agrava la pérdida de hueso. Alimentos que aportan Vitamina D:

  • Pescados: Arenque, salmón, halibut, siluro, caballa, ostra, sardinas, atún, gambas.
  • Alimentos vegetales: setas shitake.
  • Alimentos proteicos (no pescados): leche de vaca, huevos.
  • Alimentos enriquecidos: leches vegetales enriquecidas (soja, arroz), cereales de desayuno enriquecidos.

 

Ingesta de fósforo

 

La ingesta de Ca/P debe tener una relación 1:1, la cantidad de alimentos ricos en Ca son pocos, mientras que los fosfatos están en una cantidad suficiente e incluso elevada si nuestra dieta contiene muchos alimentos preparados porque las sales de fósforo se utilzan como
Las bebidas de cola carbonatadas aportan elevadas cantidades de fósforo y están asociadas a menores densidades óseas. Una cantidad excesiva de fosfatos reduce el calcio iónico (el calcio libre) lo que puede favorecer, si este patrón de ingesta se hace crónico, la pérdida de masa ósea.

 

Ingesta de Vitamina K

 

La vitamina K interviene en la salud del hueso. En personas ancianas puede estar indicada incluso la suplementación a dosis bajas, puesto que mejora la salud ósea y reduce las fracturas.
Fuentes de vitamina K son:

  • Las verduras de hoja verde: espinacas, acelgas, la lechuga (hojas verdes), la hoja del nabo (nabiza).
  • Las coles, repollo, espárragos.

 

Hábitos negativos para la salud ósea

 

El alcohol y la cafeína en cantidades elevadas, fumar y el sedentarismo son hábitos negativos que favorecen la pérdida de masa ósea.

 

Conclusiones

 

Si la actividad física se combina con una ingesta adecuada de calcio en edades tempranas en la infancia y adolescencia, esta combinación ejerce una función importante en el sostenimiento del desarrollo y en el mantenimiento posterior del hueso en etapas posteriores de la vida. A partir de los 40 años es importante mantener un nivel de actividad física que promueva una buena salud ósea y contrarreste los efectos negativos del desajuste en los mecanismos de regulación del balance del calcio corporal y muy especialmente en mujeres la pérdida de estrógenos. Cuando la salud no permite ejercicio intenso, podemos caminar, a ritmo ágil y dinámico.

El ejercicio o actividad física debe estar acompañado de una buena ingesta que garantice el aporte de calcio. Conseguir una ingesta mínima de 2 raciones de lácteos al día:

  • 1 vaso de leche y 2 yogures o
  • 2 vasos de leche o
  • 1 vaso de leche, 1 yogur y una ración de queso

Junto con un correcto aporte de frutas y verduras, garantiza ingestas adecuadas de calcio.

Asegurar un buen aporte dietético o síntesis en nuestro cuerpo por exposición al sol de vitamina D, es fundamental para lograr una mejor absorción del calcio de la dieta.

Si la dieta no incorpora suficientes cantidades de estos micronutrientes, minerales y vitaminas que intervienen en la salud de nuestros huesos, ya desde la juventud, y a lo largo de nuestra vida, seremos más propensos a fracturas en la edad adulta y en la vejez. La suplementación es útil en casos de ingesta crónica inadecuada, en la menopausia y posmenopausia, en la vejez y siempre que la salud ósea esté comprometida y el aporte dietético no sea suficiente.