Clara Sánchez nutrición deportiva | Dieta para la enfermedad de Crohn
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Dieta para la enfermedad de Crohn

Dieta para la enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal crónica y de carácter autoinmune. Puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo (desde la boca hasta el ano). Lo más habitual es que afecte al intestino, más concretamente al íleo terminal y al colon. Es una enfermedad que suele cursar en forma de brotes cuando está activa, dando lugar a los síntomas, y en fases de reemisión, cuando está inactiva.

 

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

 

La enfermedad de Crohn forma parte de las denominadas enfermedades inflamatorias intestinales (EII) donde también se encuentra la colitis ulcerosa. Estas enfermedades lesionan el intestino alterando su funcionamiento. Son enfermedades crónicas que, por lo tanto, no tienen cura. Por esta razón aprender como comer para evitar los brotes y mejorar los síntomas es muy importante.

¿A quién afecta la enfermedad de Crohn?
Afecta tanto a hombres como a mujeres y suele aparecer por primera vez entre los 15 y los 30 años. La incidencia en países industrializados es elevada, concretamente en España es de 5,5 personas por cada 100.000 habitantes al año.

 

Causas de la enfermedad

 

La enfermedad de Crohn es idiopática, es decir, se desconoce su causa. La genética parece ser un factor importante ya que casi el 20% de las personas con Crohn tiene algún familiar con algún tipo de enfermedad inflamatoria intestinal.

Juntamente con la predisposición genética hay factores ambientales que pueden favorecer la enfermedad como el tabaco, la contaminación, dietas inadecuadas (consumo de alimentos refinados), infecciones, etc.

 

Síntomas

 

Los principales síntomas cuando hay un brote de Crohn son:

  • Diarrea con o sin sangrado.
  • Dolor abdominal.
  • Fiebre.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Cansancio.
  • Ulceras bucales y encías inflamadas.

 

Déficits nutricionales debidos a la enfermedad de Crohn

 

Existe el riesgo de padecer malnutrición proteico – energética (malnutrición debida a una baja ingesta de proteínas y de calorías). La mayoría de personas con enfermedad de Crohn se adelgazan por ingerir pocos alimentos, ya que tienen inapetencia y además muchos se encuentran peor al comer. En el caso de los niños con enfermedad de Crohn puede haber un retraso en el crecimiento.

También es importante tener en cuenta que hay fármacos que se utilizan para tratar la enfermedad de Crohn que favorecen la malabsorción de nutrientes:

  • Colestiramina: disminuye la asimilación de grasas y vitamina A,D,E y K.
  • Corticoides: afectan a la absorción del calcio y su uso masivo puede provocar insuficiencia renal.
  • Salazopirina: disminuye la absorción de vitamina B9 (ácido fólico).

 

Algunas personas pueden desarrollar artritis y problemas articulares por una malabsorción de minerales en el intestino. La capacidad del intestino de absorber correctamente los nutrientes dependerá de la extensión y localización de las zonas lesionadas por la propia enfermedad. Mayoritariamente suele haber problemas para aprovechar los siguientes componentes de la dieta:

Minerales:

  • Zinc: un déficit de este mineral provoca una bajada de la inmunidad del organismo.
  • Magnesio: una carencia de magnesio puede provocar problemas musculares y del metabolismo del organismo.
  • Selenio: un déficit de selenio provoca envejecimiento prematuro y baja protección enfrente los procesos oxidativos.

 

Vitaminas: existe una carencia múltiple de vitaminas. Las más afectadas son: A, E, B1, B2, B6, y B9.

 

Alimentación para la enfermedad de Crohn

 

Los principales objetivos de la intervención nutricional para personas con enfermedad de Crohn son:

  • Valorar y mejorar el estado general de la persona.
  • Evitar estados de malnutrición y de desnutrición.
  • Aumentar de peso en los casos donde sea necesario.
  • Disminuir la inflamación de las zonas afectadas por el Crohn.
  • Valorar la existencia de intolerancias alimentarias y de alergias.
  • Potenciar el estado inmunitario para evitar infecciones y complicaciones de la enfermedad.
  • Prevenir estados carenciales y déficits nutricionales que puedan causas otras enfermedades comunes como la osteoporosis.
  • Proteger las mucosas internas.
  • Facilitar la digestión de los alimentos.
  • Corregir y mejorar el tránsito intestinal.

 

Alimentación en fase de reemisión o asintomática
Las pautas de alimentación las diferenciamos en función de la etapa de la enfermedad. En fases de reemisión donde no se sufren los síntomas de la enfermedad recomendamos lo siguiente:

  • En la enfermedad de Crohn hay que tener en cuenta si existen intolerancias a alimentos.
  • Llevar una dieta equilibrada y saludable.
  • Hacer una dieta suficiente en calorías y proteínas para evitar la desnutrición.

 

Alimentos a evitar:

  • Espinacas, naranjas, embutidos.
  • Alcohol, café y picantes.
  • Mantequilla y lácteos enteros.
  • Alimentos flatulentos: col, coliflor, cereales integrales, bebidas con gas, legumbres con piel.
  • Alimentos con sorbitol: caramelos, chicles, bebidas light o zero.

 

Alimentos a potenciar:

  • Pescado blanco y carnes blancas (incluida la carne magra de cerdo).
  • Alimentos ricos en omega-3 tipo EPA: pescado azul.
  • Alimentos ricos en betacarotenos: papaya, mango, zanahoria, calabaza.
  • Germen de trigo y aguacate por su aporte en vitamina E, C, selenio y zinc.
  • Aceite de oliva.
  • Bacterias lácticas: en el caso de tolerar los lácteos se puede dar yogur. En el caso contrario lo indicado sería tomar probióticos en forma de complemento.
  • Alimentos que aporten quercetina: cebolla, manzana, col lombarda, brócoli.

 

Alimentación durante un brote de Crohn

 

Cuando hay síntomas hay que modificar la alimentación en función de las molestias que sufra cada persona. La alimentación durante esta etapa debe ser hipercalórica (alta en calorías), hipolipídica (muy baja en grasas), hiperproteica (alta en proteínas), con un bajo contenido en fibra, antiinflamatoria, hidratante y de fácil digestión. De manera general recomendamos:

  • Evitar el consumo de fibra insoluble procedente cereales integrales y la piel de las frutas.
  • Hacer una dieta sin gluten y sin lactosa (sobre todo si hay diarrea).
  • Consumir alimentos que aporten fibra soluble en pequeñas cantidades: dulce de membrillo, manzana y pera hervidas/asadas, zanahoria hervida.
  • Evitar los alimentos ricos en grasas. Consumir máximo 1 cucharada de aceite de oliva al día y de baja acidez.
  • Facilitar la hidratación del cuerpo ingiriendo: agua, caldo vegetal, té y suero oral.
  • Aumentar el consumo de betacarotenos: calabaza, zanahoria, calabacín, mango.
  • Tomar probióticos yogur o suplemento.
  • Hacer ingestas de poco volumen y espaciadas en el tiempo para facilitar la digestión. Hacer 6 comidas al día.

 

Algunos alimentos recomendados son:

  • Pescado blanco.
  • Arroz blanco, pasta de arroz y tortas de arroz
  • Jamón ibérico sin grasa.
  • Pan sin gluten.
  • Clara de huevo
  • Patata hervida.
  • Es importante asegurar una buena ingesta de líquidos para evitar la deshidratación.

 

Alimentos que intentaremos evitar son:

  • Quesos enteros.
  • Carne roja y embutidos.
  • Bollería.
  • Mantequilla, margarina y nata.

 

Cocciones recomendadas: hervido, vapor, microondas, papillote, horno a temperatura baja o moderada.

Para pasar de esta dieta a la alimentación normal hay que hacerlo de manera progresiva y en pequeñas cantidades.

 

Suplementación recomendada

 

La suplementación con productos naturales siempre debe ir de la mano de una correcta alimentación. El dietista – nutricionista debe ser la persona que guíe y asesore en este campo. Entre los productos a valorar según cada caso particular podemos contemplar:

  • Glutamina para mejorar las digestiones, nutrir las células del colon, reparar tejidos musculares y disminuir diarrea y dolor abdominal.
  • Omega-3, aceite de onagra y aceite de borraja por sus efectos antiinflamatorios.
  • Probióticos para fortalecer la flora intestinal y mejorar el estado general del intestino.
  • Enzima lactasa para digerir mejor los lácteos.
  • Fibra soluble: se puede tomar antes de las comidas para evitar el efecto laxante que produce la bilis.
  • Germen de trigo por su aporte en zinc.
  • Equinacea para mejorar el sistema inmunitario.
  • Polen por su contenido en betacarotenos.